EL NEGRISMO
nace en el siglo xx y Cuba es el centro de la poesia denominada negra en ella se retrata el alma y el sentir de los hombres de piel negra se caracterizó por el énfasis en la cultura y problemáticas de la sociedad negra, promoviendo su cultura
El negrismo en cuba y en Venezuela
América experimentó un cambio
radical con la llegada de europeos y africanos a sus tierras en lo que es ámbito social y cultural.
Aquel cruce entre europeos, africanos e indígenas despertó
el interés de etnólogos, científicos y también de las élites políticas y culturales,
quienes se dedicaron a descubrir y describir a los otros. Una descripción a
menudo tiznada de prejuicios para justificar y encubrir tácitamente su misión
civilizadora hacia los pueblos afrodescendientes e indígenas.
en consecuencia los valores culturales de dichos pueblos fueron postergados y luego rescatados a través del cruce de culturas.
en países como Cuba el surgimiento del problema del negro coincidió con la
llegada del comunismo, por lo que la lucha por su integración fue asociada a la
lucha de clases, es decir, a la lucha contra la explotación y la discriminación a las
que las clases sociales bajas a las que pertenecía el negro estaban sometidas.
Con el comunismo de moda en América Latina y el Caribe, el problema del
negro solo se veía como una cuestión de clase. De modo que dicho problema se
abordó no desde el punto de vista racial sino desde el enfoque de la lucha de
clases en muchos países latinoamericanos.
Miguel Rojas Mix (1991) alegaba que en países como Brasil, con
un importante porcentaje de afrodescendientes, se reproducía la idea de que no
existía un racismo que exigiera una reivindicación del negro como negro. Así que
solo podía defender sus derechos como miembro de una clase social explotada a
la que pertenecía indistintamente el indígena y el campesino blanco.
Enrique Anderson Imbert (1975) subraya que los personajes de Novás
Calvo reflejan a los de abajo: son esclavos o esclavizadores, chóferes y
carboneros o desocupados y mendigos; contrabandistas, ladrones, asesinos,
déspotas, enfermos o brutos; brujos o locos viciosos del sexo o víctimas de esas
violencias. El otro cayo (1932) confirma esta desacralización de la literatura tal y
como la preconizaban los escritores vanguardistas, a través de la introducción
de personajes marginales. Denuncia la explotación que sufren por igual blancos
y negros, quienes trabajan en duras condiciones en los cayos. Para Novás Calvo
ser negro es una forma de ser, un estado anímico, y por eso:
Los que iban a pie eran los carboneros, negros, con diez o doce blancos,
pero allí, bajo aquel sol de junio, eran negros también. Y Louro, el
gallego. El sol había chamuscado la piel, pero por dentro eso no rezaba.
Por debajo de la piel era por donde estaba el negro de cada uno y lo
que acompaña, y por eso era negra la mayoría (Novás Calvo L. 1990